sábado, 9 de septiembre de 2017

La mirada de Anna Gabriel

Este blog ha estado en silencio por mucho tiempo. Hubo un momento en que tuve la sensación de que me estaba repitiendo y simplemente paré. Pero el espectáculo bochornoso de hace unos días en el Parlamento de Cataluña me ha generado una serie de sensaciones que me apetece plasmar de forma algo ordenada.

Eso que ha dado en llamarse el “procés” daría argumento para mil y una historias, algunas incluso muy divertidas, si no fuera porque maldita la gracia que tiene esta siembra de odio.

De lo que no cabe duda es que sus principales actores constituyen todo un elenco de ópera bufa. Es inevitable ver en el “Molt Honorable President de la Generalitat” a un bufón de opereta, con ese flequillo indómito y los ademanes algo torpes que le caracterizan. Aunque más bien habría que pensar en un guiñol, si consideramos que son otros los que deciden sus palabras y movimientos. Y qué decir del Vicepresident, ese tipo estrábico que siempre realza su grotesca obesidad con camisas varias tallas menores de lo que debieran, y que parece siempre a punto de “romper el botijón” como en aquella memorable entrevista radiofónica en la que pedía entre “pucheros” que le dejaran ser independiente.

Hay otra “Molt Honorable”, la “Presidenta del Parlament”, gran protagonista de los lamentables acontecimientos de hace unos días. Como bien demostró, sin altura política, ni mucho menos intelectual, para ocupar un cargo al que se hizo acreedora solo por su fanatismo.

Se que es demasiado facilón recurrir a los juegos de palabras con los nombres de las personas, pero es irresistible hacer mención a cómo algunos personajes han acabado acoplándose a sus apellidos. Siempre lo he pensado de Tardà, al que parece que le falta un hervor, pero qué decir de Rufián o Fachín (si vale, es sin tilde, pero me he permitido esa licencia literaria para que cuadre con la imagen que tengo de él; Pablo Iglesias parece que tampoco lo tiene en mucha estima, y sabe bien el daño que está haciendo a su partido...).

Pero con todo, nadie que iguale a la sin par Anna Gabriel. La mujer del horroroso flequillo hachazo que realza aún más si cabe esa mirada tan inescrutable. Puede que intimide en sus poses más agresivas, pero lo que a mi me inquieta es cuando parece ensimismada. En qué piensa en esos momentos. A veces su mirada parece dirigirse al infinito, y es fácil suponer que entonces vislumbra esa tierra de promisión con la que sueña. Más oscura es su mirada cuando aparece cabizbaja. No puedo dejar de relacionar esa mirada con oscuros presagios de deportaciones, muros “trumpianos” y gulags.

No concibo cómo alguien puede asimilar a las llamadas CUPs con la izquierda. Quizás si con las peores pesadillas que a lo largo de la historia se han vinculado a este ámbito político, desde el estalinismo al “Movimiento Vasco de Liberación” (Aznar dixit), sin olvidar a los zafios Maduro o Kim Jong-un. Sin embargo hay algo en la “esencia izquierdista” (por llamarlo de alguna manera) que nos lleva a tratar de asimilar y dar cobertura a las más absurdas pretensiones humanas, basta con que se hayan dado un cierto barniz de “a contracorriente”. Y así nos ha ido pasando con Cataluña, a unos más a otros menos. Vale que todo esto seguramente no estaría pasando si en su día el PP no hubiera alimentado la “catalanofobia” recogiendo firmas contra el Estatut, y si un Tribunal Constitucional politizado a la medida del mismo partido no hubiera rechazado lo ya aprobado en referéndum. Pero de ahí a tragarnos la historia del pueblo oprimido hay una gran distancia.

Porque no podemos aceptar que nos traten de colonialistas a los que somos la parte más débil del estado. Porque si ellos son hoy en día la parte más rica del mismo, además de por méritos propios que no pongo en duda, es en gran parte por las inversiones que históricamente han hecho allí los gobiernos centralistas para contentar a la burguesía catalana (especialmente durante la dictadura, por otra parte “hipotecada” con la ayudas económicas recibidas de banqueros catalanes). Porque si ellos se hicieron grandes fue en gran parte a costa del trabajo de tantas gentes de nuestras tierras que tuvieron que emigrar, y si ahora sus hijos y sus nietos se han envuelto en la bandera del secesionismo estos nos están infligiendo una doble traición. Porque no es de recibo que cuando te has llevado el mejor trozo de la tarta digas “aquí cortamos, cada cual por su camino, lo comido por lo servido y que cada palo aguante su vela”.

No. Ya vale de “buenismo”. Hablemos en plata: estamos ante una pretensión pequeñoburguesa orquestada por politicuchos sin escrúpulos que han sabido alentar el egoísmo de muchos catalanes (hasta ahora sin llegar a alcanzar a la mitad de los que votan) haciéndoles creer que si se despojan de la parte pobre del estado vivirán mejor. Pero eso, si llegase el caso, todavía estaría por ver.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

No hay tiempo (ya no digamos dinero) para investigar






Ayer tuve que enfrentarme con dos hechos inquietantes. El primero fue el tremendo susto de encontrar en mi correo electrónico corporativo un e-mail de una tal Mª Dolores Cospedal, con asunto “Felicitación de Navidad”, en el que aparece garrapateado el siguiente texto: “Con mis mejores deseos en esta Navidad, recibe un fuerte abrazo”.

Si la remitente es quien imagino, este mensaje me da verdadero pánico, porque ya se cuáles son sus deseos: son más de dos años viendo cómo los cumple a costa de los sufridos ciudadanos de esta comunidad. Así que me temo que el abrazo va a ser “el del oso”. Lo “penúltimo” que tengo que agradecerle es que el pago de una beca de la FISCAM, aprobado en esta institución pero que tenía que hacer efectivo la extinta Gerencia de Atención Primaria de Albacete (ahora la GAI), irá, si el administrador que me informó no se equivoca, a engrosar futuras listas de impagos. De esta manera, en el mejor de los casos, un dinero que los miembros del equipo investigador tuvimos que adelantar de nuestro bolsillo en 2012 se recuperaría en una futura convocatoria de pago a proveedores, es decir al menos un año más de demora.

Pero es que, “mir’usté” (parafraseando a algunos grandes líderes patrios) yo no soy un proveedor. Yo me presenté a una convocatoria pública de carácter competitivo, me concedieron una asignación económica que ha sido aprobada por el organismo competente y solo falta que me lo ingresen. Yo no soy un empresario que sirva ningún producto ni servicio al gobierno regional.

El segundo hecho inquietante fue la visita al centro de salud de una enviada de la gerencia (ese engendro llamado GAI). Poco nos han visitado los gestores “peperos” en estos dos año y pico, de hecho al que fue gerente de la extinta Gerencia de Atención Primaria no llegamos a conocerle después de dos años. Por eso ya inquieta que manden a alguien, pero es que además el motivo de la reunión era doblemente inquietante: “gestión de agendas”. A profesionales que llevamos trabajando en atención primaria 20, 30 o más años ahora pretenden decirnos cómo tenemos que gestionar el tiempo. No dudo que haya quienes después de trayectorias profesionales tan dilatadas no sean capaces de gestionar el suyo de una manera eficiente, es más, puede que incluso alguno haya perdido facultades. Pues bien, que identifiquen dónde hay oportunidades de mejora y apliquen las medidas que consideren oportunas. Pero que no insulten de forma indiscriminada nuestra inteligencia.

Quiero subrayar solo un detalle que ilustra la estrechez de miras de los actuales gestores. Según la persona que nos visitó, no es admisible que un profesional ocupe tiempo de su horario laboral para tareas de investigación. Semejante barbaridad, contradice los fundamentos más básicos de la profesión médica, en general, y especialmente de la Medicina de Familia. Espero que solo refleje la opinión personal, quizás también la insuficiente formación, de la persona que se atrevió a emitir tamaño disparate. Pero si no es así, y refleja el punto de vista del Sescam, hago desde aquí un llamamiento para que las sociedades científicas, tanto a nivel nacional como internacional, tomen cartas en el asunto.

Los que tuvimos la suerte de poner en marcha la reforma de la atención primaria o, como en mi caso, aprender de aquellos que lo hicieron, manejábamos en aquellos tiempos unos textos editados por el Ministerio de Sanidad correspondientes a una colección denominada genéricamente “Atención Primaria de Salud”. En la llamada “Guía de funcionamiento del Equipo de Atención Primaria” se especificaba, a modo indicativo, una distribución de tiempos para el médico con un 75% del mismo dedicado a la atención directa a los pacientes, un 10% dedicado a tareas administrativas y un 15% dedicado a tareas de formación e investigación (en los centros de salud docentes este porcentaje debería incrementarse). Pues bien, no ha habido ninguna reglamentación posterior, ni por parte del ministerio ni de nuestro servicio de salud (al menos yo la desconozco; en tal caso debería admitir mi ignorancia).

Me temo que detrás de esto de la “gestión de agendas” hay una estrategia mucho más retorcida: se trata de “exprimir” al máximo la capacidad de trabajo de los profesionales de cara a una eventual privatización de los servicios de salud. Para una mentalidad mercantilista solo cuenta el tiempo de atención al público. La formación y la investigación, ligados estrechamente a la mejora de la calidad del servicio que se presta, no interesa. Para ellos solo cuenta la cantidad. En cuanto a la calidad, vuelven a la ya conocida estrategia del “cuanto peor mejor”. El objetivo: deteriorar la sanidad pública para dejarla a precio de saldo en manos privadas.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Carta abierta a Echániz










Sr Echániz:



He tenido el “estómago” de ver su intervención en Los Desayunos de RTVE (ese programa que, gracias a la intervención de su partido, ya no es ni sombra de lo que fue: solo hay que fijarse en la “blandura” con que le entrevistaron) del pasado miércoles.



Para quienes llevamos sufriéndole más de 2 años parece que ya nada que venga de usted puede sorprendernos. Pero no es así, usted siempre es capaz de “dar más”. Entre las muchas “perlas” de las que hizo gala, quiero centrarme en su argumentación acerca de las bondades de la gestión privada con relación a la pública. Da usted como principal argumento la legislación, que impide, según sus palabras, “retribuir mejor al médico que lo hace mejor”. Y entonces va y lo explica: “cuando yo como director de un hospital no puedo retribuir mejor al médico que va a las seis de la mañana, que ve a todos sus pacientes, que opera a todos sus pacientes, que se queda por la tarde, que luego investiga y que por la noche en su casa sigue leyendo revistas internacionales para estar a la última en su especialidad… no le puedo pagar mejor que a la persona que llega tarde al hospital, que alguna vez los hay, que se marcha justo cumpliendo estrictamente su horario sin ceder un solo minuto y que por la tarde se dedica a otras aficiones relacionadas con su ocio. Claro, eso la administración pública, la sanidad pública no lo puede diferenciar, no lo puede discriminar en torno en su forma de retribuir, de pagar productividad o de pagar pluses a quien lo hace mejor”.



Me pregunto a cuántos habrá visto usted ir a las seis de la mañana a trabajar. Le recuerdo que el horario habitual de trabajo en los centros públicos, en turno de mañana, se inicia a las 8 horas. En los hospitales, y en los centros de salud, de los que usted nunca habla si no es para ofender a los que allí trabajamos. No se tampoco a cuántos conocerá usted que se queden además por la tarde, si no es porque están de guardia, o haciendo peonadas (de las de antes, es decir pagadas, o de las de ahora, es decir gratis). En cuanto a la investigación, qué le puedo decir después de la dramática reducción de financiación que ustedes han provocado: el que investiga, como el que lee (literatura nacional o internacional), lo hace a costa de su tiempo personal.



Pues bien, yo soy un médico que cumple rigurosamente su horario en un centro de salud, que investigo, hago docencia, leo e incluso publico en revistas internacionales (y nacionales, sin complejos), pero que, eso sí, me acuso de que dedico una gran parte de mi tiempo libre a mis aficiones, especialmente a mi pasión por la música. ¿Será por esto que el SESCAM me castiga?



Aunque mejor debiera decir que es usted quien me castiga. Porque usted fue quien decidió paralizar la carrera profesional, de forma que el perjuicio que ha ocasionado a los diferentes profesionales va exclusivamente en función de que tuvieran o no oportunidad de llegar a tiempo a las distintas convocatorias. Yo, que tuve la mala suerte de quedarme fuera de la primera oportunidad que hubo de acceder al cuarto grado por tres meses, sí que entré a la siguiente, pero usted la ha dejado en un “limbo” del que me temo que no saldrá. De esta forma de poco me sirve haber acumulado méritos más que sobrados, porque no me van a ser reconocidos.



Pero, no solo tengo que agradecerle haberme impedido mejorar mi salario, es que me lo ha reducido de forma vergonzante: con decir que en 2012 percibí una tercera parte menos de ingresos a cuenta del SESCAM que en el año anterior está todo dicho. Esto no quiere decir que a todos los médicos del SESCAM nos haya bajado el sueldo en esa cantidad. Habrá quien haya perdido más y habrá quien haya perdido menos, porque no se ha tratado de un recorte porcentual similar para todos, sino que se han suprimido arbitrariamente complementos que afectan al azar a unos u otros, no hay criterio.



¿Cuál es la barrera administrativa que ha ocasionado este desaguisado? Yo no la veo. A mi entender se trata de decisiones personales suyas. Como tales habremos de afrontarlas cuando llegue el momento de rendir cuentas.


viernes, 25 de octubre de 2013

En la "mani"






Ayer volvieron a llenarse las calles de España en protesta contra la sinrazón del gobierno que nos está tocando padecer. A ellos, y a sus voceros mediáticos, les da igual, siguen instalados en sus temas recurrentes: violencia de piquetes, mayoría silenciosa...

Para los que parece que solo nos queda el recurso al pataleo, es al menos una satisfacción encontrar de nuevo ese momento en que se aúnan voluntades, en este caso contra la LOMCE. No es para menos, el engendro del ministro Wert solo ha satisfecho a sus seguidores más recalcitrantes, como los de la CONCAPA (y espada, a lo que se ve).

Me encontré en la manifestación con muchos amigos y conocidos. Alegra vernos de nuevo dando la cara frente a quienes quieren devolvernos a oscuros tiempos pasados, y alegra ver la calle abarrotada con miles de personas con un objetivo común.

¿Un objetivo común?... Quizás no tanto.

El caso es que también me encontré, desagradablemente, con la presencia de individuos que me resultan abiertamente antipáticos.

Me disgustó, por ejemplo, ver a ese diputado regional que, para todos aquellos que en su día sufrimos la traición al voto que le habíamos dado, será para siempre “el tránsfuga”.

Me disgustó también ver a un decano que, entre los escasos méritos de su trayectoria académica, se encuentra su habilidad para “perpetrar” un plan de estudios a la medida de sus ambiciones personales (y la de algunos otros de sus adláteres). Pero también ha hecho gala de otras habilidades, como la de formar parte de alguna comisión de selección de profesores en la que se puntuó arbitrariamente el baremo de la convocatoria. Lo de arbitrario no es que lo diga yo, lo dijo un juez, que declaró nula esa valoración y obligó a repetirla. No les importó, porque volvieron a cambiar sobre la marcha la valoración del baremo para que siguiera siendo nombrado su “protegido” (que por cierto, además de “protegido” en la universidad, es otro de los muchos mediocres que se han encumbrado a puestos directivos con esta derecha casposa que nos malgobierna para destrozar los servicios públicos).

Quienes creemos que un mundo mejor es posible, y luchamos por conseguirlo, sabemos que no va a ser fácil librarse de la mala gente. Probablemente siempre habrá arribistas, en la política o en la universidad, como en tantos otros ámbitos. Un primer paso para enfrentar su presencia es señalarlos y no ser indiferentes ante sus manejos.

viernes, 27 de septiembre de 2013

De "los bajos"



De los Países Bajos, en concreto, llega la penúltima vuelta de tuerca de los “sacacuartos”: también vamos a tener que pagar por mear. Pronto también habrá que hacerlo por respirar.

Digo de los Países Bajos porque va ser una empresa holandesa la beneficiaria. No es extraño, ya que en aquel país debe ser un negocio rentable a la vista de lo extendido que están los aseos de pago.

Aquí también se conocían. Recuerdo perfectamente aquellos aseos en los que “vivía” una señora con un platillo en el que recogía las monedas que le iban dejando quienes entraban allí. Afortunadamente fueron desapareciendo, coincidiendo con la democratización y la modernización del país. Realmente así me lo pareció siempre, un síntoma más de que un pasado cutre iba quedando en el olvido. Por eso me ha sorprendido siempre tanto ver que en países supuestamente más avanzados se mantenía esta actividad que, con todo el respeto a quienes la desempeñan, me parece humillante (una cosa es que alguien realice actividades de limpieza, como en cualquier otro lugar, y otra muy distinta es “vivir” en un retrete). De hecho, he ido viendo con satisfacción como en países como Francia iba desapareciendo esta actividad en los últimos años. Pero los bárbaros son irreductibles, y ciertamente los Países Bajos, y su “flamenca” área de influencia (Bélgica, Luxemburgo), lo son en este asunto. Curiosamente conviven estos aseos de pago con mingitorios cutres en plena vía pública: una estructura metálica en medio de la calle que oculta la meada de aquellos hombres (claro que es solo para hombres, las mujeres no tienen esta opción, de momento) que se atreven a adentrarse en semejante cochinera.

Ahora ha saltado la noticia de que ADIF, la misma empresa que ahorra en medidas de seguridad en los trenes, va a dejar en manos de una empresa holandesa los aseos de la estación de Atocha en Madrid. Así, de paso, hemos sabido que esa empresa “waterera” ya está extendiéndose por Cataluña (perdón Catalunya, no se si Catalonia, que ya no tengo muy claras las preferencias lingüísticas en los Països -¡qué despliegue de diéresis!-), aunque esto sí que no me ha sorprendido: ya sabemos que “la pela es la pela”.

Posible ventaja (?): son muchos puestos de trabajo los que proporcionan los aseos de pago, al menos en los Países Bajos (no voy a insistir más en la calidad de los mismos). Aquí no se si va a ser el caso, porque también está la opción del acceso automático: moneda a la máquina y para adentro.

En las desventajas evidentes, aparte del sacacuartos continuo en que quieren convertir nuestra vidas, el de todos aquellos y aquellas que opten por la alternativa de aliviarse en plena calle (y aquí sin mingitorios alternativos), porque no puedan o no quieran pagar por culpa de sus necesidades fisiológicas. Aconsejaría cuidado con dónde pisan aquellos que vayan a Atocha o pasen por sus alrededores.


Una última reflexión: a quienes visiten los Países Bajos y tengan necesidades fisiológicas que aliviar les recomiendo las iglesias protestantes, que tienen unos aseos estupendos y son gratis (por cierto esta palabra también existe en flamenco). Y me pregunto cómo no incorporan esta iniciativa las iglesias católicas, con tanto meapilas como tenemos en este país. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mas qué espera










Cuando escribí recientemente sobre las listas de espera, la segunda entrega (por cierto muchísimo menos leída que la primera, lo que, al margen de asumir que soy un cansino, probablemente tenga que ver con que no sólo a los políticos les gusta darle vueltas a este tema, sin que importen otras cuestiones de más calado) la titulé “Más que espera”, en alusión a otras cuestiones de la asistencia sanitaria que me parecen más trascendentales. Inmediatamente vi el juego de palabras que me llevaba a este otro texto. Es decir, qué espera Mas, por personalizarlo en el presidente de los catalanes. Pero en definitiva qué esperan todos ellos, especialmente los “nazi-onanistas” (huy, qué lapsus).


Lo he dicho en otras ocasiones (http://www.elpueblodealbacete.com/articulos/1228-el-enredo-catalan/), para los que “cuando la fiesta nacional” nos quedamos “en la cama igual”, como decía el gran Brassens, toda esta movida organizada por Mas&cía  nos provoca un profundo hartazgo. Que este individuo, y su corte de trepas, me repugne es natural. Hablamos de un derechón, a la cabeza de una coalición de dos partidos de la más rancia trayectoria conservadora. Precisamente la coalición que durante más de dos décadas de gobiernos ininterrumpidos saqueó Cataluña e impulsó negocios privados a costa de unos servicios públicos en situación de mínimos. Hablo por ejemplo de una sanidad en la que se ha favorecido el negocio privado, a través de las mutuas, y donde la reforma de la atención primaria, en claro contraste con el resto del estado, nunca llegó a completarse. Hablo también de la enseñanza, favoreciendo más negocios privados, especialmente religiosos (para mayor gloria de los beatos de Unió). Hablo de las autopistas, que siguen siendo de peaje, tras prorrogar la Generalitat las concesiones a las empresas adjudicatarias. Y qué decir de los múltiples escándalos de corrupción, empezando por aquel viejo asunto de Banca Catalana, a los casos Palau o Pallerols, por no hablar del hijísimo del honorable (es un decir) Pujol.


Pero no menos repugnancia me producen aquellos que desde una posición política, según ellos, de izquierda secundan el argumento de “lo mal que están porque los gandules de los españolen viven a cuerpo de rey a costa de lo que les roban a los esforzados catalanes”. Ya expliqué también cómo izquierda y nacionalismo son conceptos incompatibles, y también que los impuestos tienen un fin redistributivo, por lo que no tiene ningún sentido esperar recuperar en uno mismo lo que se ha pagado. Quiero sin embargo hacer especial hincapié en la repercusión que estos planteamientos tienen en la izquierda del resto del estado. Aquellos que dejándose llevar de un “buenismo” ñoño apoyan a los  partidos de “izquierda” (supuestamente) catalana que se han dejado seducir por la “vía soberanista” son patéticos, como lo son los “charnegos” o los hijos de “charnegos” convertidos radicalmente a esta fe independentista.


Mientras tanto qué hace la que podríamos considerar la parte débil en esta cuestión: aquellos que viven en Cataluña, hayan o no nacido allí, y que no están de acuerdo con la secesión. Se les podría acusar de estar manteniendo un silencio injustificable (salvo honrosas excepciones, como en el caso de Javier Cercas) que les hace acreedores a lo que se les venga encima. Pero lo cierto es que ir contra corriente es muy difícil: la historia nos ha enseñado las consecuencias de plantar cara a masas enfervorecidas que apuestan por hacer de un sector de la sociedad, habitualmente el más vulnerable, el centro de todas sus iras.


Me pregunto también dónde está la voz de todos aquellos catalanes que se han buscado la vida en el resto del estado español (especialmente los que se han favorecido de la situación de ventaja que han tenido en poder optar a empleo público aquí cuando nosotros no podíamos –sí teóricamente, pero no en la práctica, por las trabas lingüísticas- hacerlo en Cataluña) y que en la situación hipotética que se plantea tendrán que verse obligados a optar por una u otra nacionalidad.


No tengo nada en contra de lo que llaman “derecho a decidir”, y aunque que me parece impresentable que se estén planteando semejante estupidez con las urgencias que todos tenemos realmente, creo que ya se está demorando innecesariamente esa consulta, dando gratuitamente argumentos a quienes no los tienen. Y si el resultado es favorable a la independencia, que se vayan, por lo que a mi respecta ya están tardando.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El estado de la región


Mientras los parlamentarios regionales debaten (es un decir) sobre el estado de la región, cualquier ciudadano podría resumirlo rápidamente con las siglas de aquellos que ostentan el poder: PP ( de “Puta Pena”). Lo mismo podríamos decir, desde luego, si nos referimos al estado de la nación.

Se regodeaba Cospedal desde la tribuna del parlamento regional de la magnífica situación económica a que nos traído. Lo dirá por esos 31 parados menos en toda España, que en la región serán, como en el chiste, uno o ninguno. Me gustaría mejor saber cuántos nos tocan de los casi cien mil cotizantes menos en la seguridad social registrados en agosto. Pero esto no parece preocupar a la presidenta, la cosa es que la gente no se apunte en las oficinas de empleo, o simplemente que se vayan (los inmigrantes a sus países, los españoles a la emigración…). El caso es que tenemos, según ella, una situación económica estupenda, porque ya no se habla de la “prima de riesgo” (ni del primo de Rajoy, todo sea dicho de paso). Y claro que no se habla, porque una vez que este gobierno ha cubierto con creces las expectativas de los llamados “mercados”, es decir de los poderes económicos que especulaban a cuenta de nuestra deuda, pues ya están satisfechos por ahora, y en vez de prestarnos con usura nos prestan con “usurilla”.

Y decía Cospedal que si había que agradecer a alguien especialmente el estar tan estupendamente es a los empresarios. Lo decía así, en general, por lo que entiendo que también incluye a los que corren como ratas con su dinero en cuanto presienten el más mínimo revés económico, también a los que al amparo de la reforma laboral se dedican a despedir trabajadores porque está visto que, una vez que aprietas a la gente un poco, el trabajo de dos lo hace uno, y además por menos dinero… No oí, sin embargo, ninguna palabra de reconocimiento para todos aquellos que han tenido (y tienen por muy bien que diga ella que va la economía) que sobrellevar estos tiempos difíciles sin trabajo, cada vez con menos servicios públicos o en peores condiciones... Tampoco para los que hemos sufrido el robo en nuestros sueldos para sanear cuentas dirían ellos, para que ella y los suyos ganen más digo yo. Claro que bien sabe que no hubiéramos agradecido lo más mínimo ese punto de cinismo.


En el PP ven que ya empieza a haber un horizonte electoral. No creo que esperen engañarnos a los que somos, de una u otra manera, víctimas de su rapacidad. Pero quieren recomponer su electorado. Saben que la mayoría de sus fieles no se han visto apenas afectados por su rapiña, incluso muchos han sido claramente favorecidos. Pero puede que haya personas que, espantadas por sus tropelías, duden a la hora de votarles, por eso necesitan acallar conciencias. Pongamos luego un poquito de distracción de los temas que verdaderamente importan, ya sea a base de Gribaltar, Cataluña u olimpiada, y tendremos servido el cóctel del “España (y Castilla-La Mancha, cómo no) va bien”.